jueves, 10 de marzo de 2011

De monotonía e idas de olla

Iba a escribir sobre la monotonía, un precioso tema para tratar de forma filosófica ya que es un tema que suele afectarnos a todos, pero luego me he dicho: ¿que demonios eres, un poeta? No, no lo soy; por suerte o por desgracia, así que me he planteado como tratar el tema a mi estilo. Es decir con un no-estilo.

Tengo entendido que los seres humanos suelen levantarse, normalmente por la mañana, para cumplir sus quehaceres, los hay que van a trabajar, también encontramos al tipo estudiante y al cada vez más extendido paseante, o su subespecie tirador de currículos. Pero no, querido lector, esto no va a ser una de mis entradas quejicas con el universo, eso otro día; hoy solo vengo a hablar de monotonía.

Este acto mundano nos obliga a salir de nuestro mullidito, acogedor y temperado nidito para afrontar el frío, sucio y maldito mundo exterior, así no se puede empezar bien el día con lo que ya no me extraña que la gente esté de mal humor. Para mejorar esto todo el mundo debería tener las mañanas libres y ya si eso, si les apetece, salir a hacer sus cosas al mundo, así quizá volveríamos a la edad de piedra, o quizá no, pero seguro que estaríamos más felices,y cuando se ocultase el Sol, a la cueva de nuevo. ¿No os parece un mundo ideal?

[*]Si el texto tiene sentido que lo decida un juez.

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