Hay distintos tipos de persona, los hay guapos, los hay feos, los hay que son imbéciles y los hay que lo son más, y entre todos estos tipos de gente los hay que echan peste.
Si amigos, todos hemos conocido a esa persona que entra en una sala y la inunda de un olor inmundo, esa persona que huele como hueles tu después de pasarte una semana que no te duchas porqué te han echado del curro o porqué te ha dejado la novia, con la gran diferencia que ellos no están pasando por una depresión, ese es su estado natural. El estado de pestilencia.
No contaré como a gente que echa peste a la gente que cuando acaba de hacer una actividad física durante un largo tiempo y que huelen mal después, no. Esa gente huele mal, pero es algo excepcional, se lavan y punto, no se les puede criticar, jamás criticaré a alguien injustamente (el autor puede cambiar de opinión cuando le salga del cimbrel) .
Yo hablo de esa gente que huele mal porqué si, porqué no se lavan o porqué tienen un problema con sus glándulas sudoriparas y que además se niegan a usar un puto desodorante o que pasa de su problema aún viendo que los perros mueren a su paso.
El problema de esta gente es además, que tienden a ser muy generosos y donan su característico aroma a los lugares a los que van. Es el fenómeno ese que entran en un sitio, se están allí un rato, se van, y encima ¡tienen la jodida manía de hacernos recordar que han estado allí!
¡Llamemosle generosidad!
Quiero hablar de otro fenómeno también muy interesante. ¿No os ha pasado nunca que estáis en una sala cerrada y de golpe llega alguien y te golpea a ti, que estas en el otro lado de la habitación, con su generosidad en toda la pituitaria? Yo, después de mucho pensarlo y con mis estudios he llegado a la conclusión de que se debe a la alta presión de su aura . Al estar la sala a menos presión, cuando abren al puerta el aire de al sal sale y es substituido instantáneamente por la olor. Entonces la presión se estabiliza, por eso el que al irse el olor quede allí.
Otra cosa que cabe destacar es que esta gente, ya sea porqué el olor les ha destruido las neuronas o la falta de inteligencia hace que no sepan lo que es el jabón, en la gran mayoría de los casos suelen ser bastante... como decirlo... les faltan cinco minutos, vamos que no son muy espabilados. Generalizando, siempre generalizando, no hace falta oler mal para ser idiota, hay limpios muy subnormales .
Y con esta exivición de sabieza concluyo un nuevo apartado, escrito a 3 tiempos, así que si no está bien cohesionado, hablais con mis profesores para que me den más tiempo para estudiar y se dejen de faenas faraónicas. Que esto lo empecé el día 20 de noviembre y mirad cuando lo publico...
En fin... El próximo día ya me inventaré algún tipo de persona nuevo que no sea la gente subnormal. Esos irán al final, que están en todos los demás tipos y suponen el 80% de la población mundial y el 98% de la española.
¡Hasta más ver!
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3 comentarios:
averems coii...
no m'odiis tant qe tu sempre xafardejes i mai comentes.. amb lo interesants qe son les meves actus... u_u
crec qe ja ni menrecordo de qe nava el text..
pro bueno.. VISCA LA GENT PUDENTAA!! =D
Iba a romper una lanza a favor de la gente olorosa alegando la libertad de expresión nasal como punto a su favor, pero como el pavo éste de arriba lo ha hecho antes, que se jodan, que pillen una ducha idejen de amargarnos la existencia, joder, que estoy ya hasta los huevos de aguantas pestes que ni me van ni me vienen, coñoya!
Por cierto, Zuperman era uno de estos, el muy hijo de puta...
No te puedo mandar mi crismas navideño porque no conozco tu dirección de e-mail! Mándame un mail te te lo envío!
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